10 diciembre, 2010

Inconstancia

Sí ayer, no por ahora...
¡Que flojera!
¿Otra vez?


Pocas personas he conocido que sean constantes para lograr lo que quieren, para encontrar, para tener.
De personalidades distintas, de gustos distintos inclusive de ideologías diferentes.
Que los hace tan similares? Esa bendita actitud, ese gusto por la batalla cotidiana, esa certeza de que se obtendra algo... la Señora CONSTANCIA, del verbo hecharle ganitas -muchas- para lograr un objetivo.


Ese objetivo que no se olvida y esa circunstancia y método (las dos convertidas en una) que les hace triunfar, para sí -que es lo más importante- y para los demás que es una adhesión sabrosona y aunque no se diga, se siente.


Recuerdo, con gran admiración y muchísimo respeto, a mujeres maravillosamente constantes, de ideologías  y perspectivas diferentes de la vida. Todas ellas tenían un objetivo y lo demás era lo de menos.


La constancia, la persistencia, el no dejar a medias batallas -del tamaño y forma que quieras- que se ven ganadas de por sí.


En el amor, por ejemplo, ahora me viene a la mente un poema famoso entre amorosos y amorosas Táctica y estrategia, de Don Mario Benedetti; la táctica -como la describe- es su persistencia metódica y la estrategia el objetivo, a continuación un fragmento:


...mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos


mi táctica es ser franco 
y saber que sos franca 
y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos
no haya telón ni abismos


mi estrategia es 
en cambio 
más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera 
no sé cómo ni sé con qué pretexto 
por fin me necesites 


Hoy reflexionando sobre la persistencia de estas personas, de su constante necedad, recordé lo temible que me puede resultar la inconstancia. Reflexione sobre mi y mi persistencia.


He recordado esos ratos de chispa que me dan un sí maravilloso y de los descuidos que generan tristeza porque se trata de personas a las que quiero.


¿Qué hacer? ¿cómo transformar los olvidos, los ¡Qué flojera! en energía que movilice?


Supongo que habrá miles de respuestas y que muchas de ella apunten hacia una dirección incluso dura o enojada, pero ultimamente me gusta elegir soluciones que me generen paz. Así que ante la inconstancia de muchos seres muy amados,  he decido adoptar dos frases que me encontraron -buscándola por suspuesto- y  que comparto:


"con mucha frecuencia la tarea consiste en dejar ir,
en encontrar un corazón benevolente que respete los cambios de la vida"


"Aunque estés en el lugar correcto, te atropellaran si te quedas ahí nada más sentado"


Ambas me dicen que me mueva, sin duda, pero por como soy tendré que pensarle un poco más... tal vez no me quiera mover aún...


Por hoy es todo, no obstante que pululen más reflexiones, la tecla es poca... el sueño mucho, así que me dispongo a cubrirme de calientitas y pacíficas cobijas... ruego a Dios que todas y todos puedan hacer lo mismo y si no es así que pueda concederme coadyuvar para que así sea.


Nites!!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Comaye! me gustó mucho lo que has publicado y coincido contigo en mucho, ayer precisamente escuchaba algo del desapego y considero que tiene mucha relación con lo que comentas, cuando sentimos que estamos haciendo algo y nos provoca un sentimiento de inestabilidad, de inseguridad, tal vez sentir que nos pisoteen, es momento o una gran señal de buscar algo mejor,como tu bien dices moverse y encontrar algo que nos dé ese sentido de pertenencia y seguridad para entonces tener la perseverancia y constancia sobre las cosas que realicemos y finalmente se haya encontrado esa estabilidad y paz que reflejaremos en la plena satisfacción de nuestras actividades pero sobre todo la personal. Saludos Comaye (@Hoku_Shine)