13 agosto, 2011

Angelita Xia

Acabo de sentirme con ganas de terne más tiempo para compartirlo con mi sobrina Xia.
Es una niña muy risueña, sus sonrisas hacen reir, por más que quieras evitarlo.

Hay que aprender tanto de ella...

Toma a la naturaleza en sus manos, la acaricia y se apasiona hasta por un "sencillo" gusano que asoma en una flor.

Tiende a buscar entre la hierba a miles de seres que ya se me había olvidado que existían, me recuerda a esos cuentos mágicos que describen a seres inimaginables, vivos sólo en la cabeza.

Tiene una fisonomía delicada y a la vez fuerte. Unos cabellos hippies que no dejan de bailar mientras ella correo o juega con lo que se deje y, aunque los mayores se desesperen, a ella no le estorban.

Me dan ganas de callarme, observarla y aprenderle.

Me renueva verla dormir con la paz de una flor que cumple su cometido por la mañana y la tarde.

Es (como dice la argentinada) re-bonito tenerla cerquita y que sea mi pequeña angelita.

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