He añadido de una a una, con cada cada latido, esta luminosa galaxia.
Mi corazón utiliza un ritmo especial y cadencia, uno que otro ronquido que se asoma en la ventana de álguienes cansados, le pone comicidad.
Con un palo de escoba escojo su espacio, su tamaño, les hago cosquillas.
Sin querer abrir mis ojos, como si mis manos solas fuesen un sabio artesano, coloco una galaxia que asemeja tu sonrisa, no necesito más, sólo el silencio y tu imagen para hacer del cielo un amplio espectro, luminoso, fragante.
Pero aunque las estrellas brillen con esa luz intensa celestial, no se compara con lo iluminado que tienes este pecho efervecente, estrellas que florecen en esta nueva galaxia.
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