Un ser supremo maravillosamente amoroso me toma de su mano y me lleva a un hermoso destino, la felicidad.
Pero como en todo destino, el recorrido suele estar más lleno de aventuras que el propio desenlace.
Hoy por ejemplo al abrir los ojos y mirar el techo de mi cuarto, me sentí envuelta de una masa
espesa...pesada. No quería salir de mi cama, recordé detalles de un viejo amor que no acaba de irse y no termina por quedarse.
Divisé unos lagrimones rodeando mi cara, de oreja a barbilla y de ahí al cuello, otro 14 de febrero...
Con eso de que la tecnología me ha alcanzado, chequé en mi iphone -sin necesidad de prender la computadora y fundida en mi cama- mi "time line" de facebook y, como una chispa que aparece de la nada para darle fuego a una inmensa fogata, apareció un hermoso mensaje que nada tenía que ver la con la fecha pero si con este ser que ilumina mis sonrisas. De inmediato salió el sol -literal- y con ello mis ganas de ver el amor, a las parejas felices, de oír en todos lados canciones melosas con el "te quiero" por cualquier vena de la melodía y ver corazones de mil colores en cada calle.
En estos días de oscuras nubes, de fríos intensos, de amaneceres parisinos, era necesario salir y ver al amor manifestado en los seres humanos que, aparte de ser compulsivos en sus compras, se dedican a buscar entre lo material el anuncio de algo inmaterial y explosivo: sus sentimientos caloríficos, alegres y pasionales.
Cuando me hallé en la calle, comencé por explorar al sol. Detrás de algunas nubecillas atrevidas sucumbía el astro cuando un poco lo tapaban y cegaba cuando lo desnudaban, me pareció la proyección del día amoroso en el cielo... tapados y desnudos, de risa loca mis pensamientos.
En las avenidas había globos... muchos globos y gente comprándolos ¿Acaso es un pronóstico de lo que sucede con las parejas que tan cotidianamente nos inflamos y nos desinflamos? ¿Porqué en los últimos años nos regalamos tantos globos? ¿sólo es porque resulta fácil encontrarlos en cada esquina o porqué después de un rato, cuando se desinflan... los tiras y ya?
Seguí caminando, con dos excelentes compañías, una más distraída que la otra. La menos distraída trae un trip adolescente que me chupa hasta el mínimo conocimiento de San Valentín... acaso por eso se fijaba, como yo, de los mínimos detalles.
Después de mirar a todo mundo besandose, encontrándose y riéndose mutuamente, decidimos, mis dos compañías y yo, comprar comida para perro y uno que otro menester en el super. Había muchos osos, muchos chocolates, muchos corazones, muchas tarjetas con mensajes simples y contundentes "me gustas mushoooooooooo" "te amooooooooo". Los osos disfrazados fueron mis favoritos.
Después de caminar por pasillos y encontrar casi de inmediato la comida canina, decidimos pagar e ir a ver el mundo enamorado.
Lo primero que saltó a nuestra vista fue una parvada de niños y niñas en bicicletas, patines y otros artefactos con ruedas que entre padres, madres, transeúntes y uno que otro despistado, hicieron un desfile SanValentileño que se tornaba entre lo singular y lo exótico. Rumbo a la iglesia local dirigieron su ruta, entre tropiezos y cadenas caídas llegaron al atrio en donde ya salía -precisamente en el momento en el que el caos con ruedas pasaba- un funeral del templo.
Llegamos a nuestro destino -en realidad no lo teníamos pero encontramos uno en el trayecto- los "gallitos de tamarindo".
En un puesto de dulces tradicionales de tamarindo y caramelos varios, nos detuvimos a comprar unos maravillosos dulces de tamarindo en forma de "gallos".
Platicando un poco con el señor del puesto nos comentó que ese dulce es una tradición que pocos aprecian... me sentí halagada de ser de "esos pocos" y compre tres paquetes. Pudo ser una argucia mercantil, pero me hizo sentir especial... mi regalo de San Valentín.
Decidí regalarlos... no todos.
De regreso a casa mis dos acompañantes y yo compramos "estampas de las princesas" en un puesto de periódicos y con todas las compras encima iniciamos el trayecto-observatorio del amor y los fetiches, jajajajajaja, hasta ahora es que les llamo fetiches.
Otra vez más globos...
Una hora más tarde de estar en casa con las compras repartidas, me dirigí a la casa de mi Tía abuela para regalarle un "gallito" y platicar. Ella y yo somos solteras, sin novios a la vista, sin regalos a la vista... pero si con mucho amor a la vista.
Aunque la visita no duró mucho, la alegría me sigue retumbando en mi corazón y mi cara; que agradable es dar amor y que a una se lo reciban sin preguntas, así, que lo reciban sin disturbios mentales.
Después de mi visita de "doctor" invertí una hora en la clase de box, ruda por cierto, pasé a ver al que me ama siempre al templo, a escucharle y a pedirle -no hay ni un día que pase sin que le pida, le ha de extrañar cuando sólo doy las gracias-, retorne a casa para escribir.
Ha casi me olvidaba, vi a Oli, una amiga de mi Madre que aprecio mucho, platicamos un ratito... es una mujer de platica suave, se te van los minutos con ella.
Hasta aquí mi historia de San Valentín, muestras de amor por todos lados.
De lo vivido hoy me surge el deseo, con todo mi corazón, de que aquellas cosas que nos traen entristecidos se resuelvan del mejor modo y crezcamos como seres humanos con paz y armonía. Que las enseñanzas diarias, que ese crisol cotidiano nos vuelva hacia pesares más amargos y eso se traduzca en movimiento hacia el amor y la solidaridad con los y las otras, que no nos dejemos solos, solas tiritando de dolor... que ese crisol nos lleve a la sabiduría y que el amor nos salve de todas las tinieblas que el camino pone.
Que llegue y se quede el amor para humanizar cualquier acto nuestro. Recuerdo una frase de San Agustín que traduce mi deseo "Ama y haz lo que quieras"... con un corazón grande para amar y fuerte para luchar por la justicia y la dignidad de todas y todos.
No quisiera que se entendiera que el amor es "ciego" o que el amor nos pone en peligro, es el tema quizá de otro texto... si, ese tema es importante porque San Agus puede decirnos que amemos... pero si el otro o la otra a la que amamos tiene una capacidad cero para amar... si no le dieron amor desde pequeño... si no sabe como hacerlo, posiblemente nos des-ame queriéndonos amar...
Y de nuevo termino un texto con otra pregunta... ¿debo para de preguntar? ¿algún día mi serenidad será sensatez y se quedara para darme paz sin que esta sea aburrida?aún no lo sé, espero saberlo pronto.
El amor... día del amor, de San Valentín... por cierto ¿quién o cómo porqué San Valentín? (ahí va de nuevo....)
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